Si eres campana, ¿dónde está el badajo?;
si pirámide andante, vete a Egito
si peonza al revés, trae sobrescrito;
si pan de azúcar, en Motril te encajo.
Si chapitel, ¿qué haces acá abajo?
Si de diciplinante mal contrito
eres el cucurucho y el delito,
llámente los cipreses arrendajo.
Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete, saca el testimonio;
si eres coroza, encájate en las viejas.
Si büida visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.
Se trata de un poema satírico-burlesco, en que Quevedo critica el uso de ese artificio muy hueco hecho de alambres con cintas que se ponían las mujeres en la cintura, y sobre él se ponían la falda. Muy de moda entre las damas del siglo XVII.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada